Panameñismos y el rigor de la farsa: nuestra identidad en el Diccionario

Por Tania Fernández 🇵🇦

La inclusión de regionalismos en el Diccionario de la lengua española (DLE) no es un mero reconocimiento estadístico; es el reflejo de la vitalidad de nuestra variante. Para el corrector en Panamá, estos términos representan un desafío interesante: equilibrar el respeto por la norma académica con la riqueza del habla local, especialmente cuando la cultura se manifiesta con todo su vigor, como ocurre en estos días.

En Panamá, el Carnaval no es solo una pausa en el calendario; es el momento en que nuestra identidad se desborda en las calles. Sin embargo, para quienes nos dedicamos a la corrección de textos, la mirada clínica no descansa. Observar el lenguaje de la fiesta —esa mezcla de tradición y oralidad que estalla en las tunas, culecos y toldos— es entender que la precisión gramatical es una forma de respeto por nuestra cultura.

Voces profundamente arraigadas ya cuentan con el respaldo de la Academia, como culeco, murga, tamborito y tuna. Otras como mojadera, o el uso particular de toldo como epicentro de la fiesta, definen nuestra festividad y nos recuerdan que el léxico es un organismo vivo que se abre paso con fuerza. Como correctores, nuestra labor es dar orden a este patrimonio; entender que el uso de un panameñismo no es un error, sino un rasgo de identidad que exige ser empleado con la grafía y el contexto adecuados.

El Martes de Carnaval es el último día de la farsa y el Miércoles de Ceniza terminará el estruendo de las cajas y los tambores, y el frenesí de los bailes en los toldos, pero el compromiso con la palabra impecable permanece. Porque incluso entre los culecos y la tuna, el buen decir es nuestra mejor carta de presentación.


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Publicado por RedACTE

La Red de Asociaciones de Correctores de Textos en Español (RedACTE) agrupa a las asociaciones de profesionales de Argentina, Colombia, Ecuador, España, Estados Unidos, México, Perú y Uruguay, así como representantes de Bolivia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá y Venezuela. Sus objetivos son favorecer el intercambio académico y profesional, defender los intereses laborales de sus miembros, coordinar acciones culturales y formativas, compartir recursos y, en definitiva, enriquecer y fortalecer una profesión que tiene como denominador común la lengua española y las variantes de esta como su principal riqueza.

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