En el marco de la III Convención de la Red Panhispánica de Lenguaje Claro y Accesible, la Comisión de Lenguaje Claro y Accesible de la RedACTE participó de la reunión preparatoria con el propósito de aportar la perspectiva profesional de la corrección de textos al debate sobre claridad comunicativa, accesibilidad e inteligencia artificial:
Esta participación se realiza en nombre de la Comisión de Lenguaje Claro y Accesible de la RedACTE (Red de Asociaciones de Correctores de Textos en Español), que reúne asociaciones profesionales de correctores de distintos países hispanohablantes. La Comisión impulsa iniciativas vinculadas con la claridad comunicativa, la accesibilidad y el derecho a comprender, mediante recursos, espacios de reflexión y acciones de articulación con otras instituciones y disciplinas. En este marco, consideramos fundamental visibilizar el aporte específico de los profesionales de la corrección de textos especializados en los proyectos de lenguaje claro y accesibilidad.
Estos proyectos necesitan un abordaje interdisciplinario: juristas, comunicadores, diseñadores, desarrolladores tecnológicos, educadores y expertos en accesibilidad realizan aportes fundamentales para construir textos y entornos comunicativos más comprensibles. El corrector especializado debe integrar estos equipos, porque tiene las competencias lingüísticas y temáticas necesarias para facilitar la comprensión, reducir barreras y garantizar una comunicación eficaz para públicos diversos.
El corrector analiza cómo circula el sentido, identifica obstáculos de la lectura, reorganiza la información y evalúa si el texto es adecuado y comprensible para los destinatarios. Su intervención abarca cuestiones de normativa, estructura, cohesión, legibilidad, accesibilidad y experiencia de lectura.
El concepto de accesibilidad amplía y profundiza el trabajo sobre la claridad textual. Se trata de garantizar que diferentes personas puedan acceder a la información, independientemente de sus condiciones cognitivas, lingüísticas, visuales, tecnológicas o culturales.
Hoy, muchos correctores ya se especializan progresivamente en criterios de accesibilidad digital y documental, es decir, conocimientos sobre formatos accesibles, compatibilidad con lectores de pantalla, etiquetado de títulos, textos alternativos y otros elementos fundamentales para garantizar el acceso a la información.
La accesibilidad también supone reconocer la diversidad lingüística y cultural de las comunidades lectoras, y en este sentido, el corrector colabora en la adecuación de textos a distintas variedades del español o en proyectos que involucren lenguas originarias y contextos bilingües. Lejos de promover una homogeneización rígida, la corrección contribuye a construir textos comprensibles que respetan las particularidades lingüísticas y culturales de cada comunidad.
La inteligencia artificial incorporó nuevos desafíos y oportunidades para los proyectos de lenguaje claro. Hoy, muchas instituciones utilizan sistemas automáticos para resumir, simplificar o generar textos, pero estas tecnologías pueden reproducir estructuras confusas, información incorrecta o sesgos presentes en los datos de entrenamiento.
En este escenario, la formación del corrector especializado le permite evaluar críticamente los resultados producidos por estas herramientas, detectar errores o simplificaciones problemáticas y garantizar que los textos mantengan claridad, precisión y adecuación.
Por estas competencias y por su capacidad para detectar obstáculos de comprensión y proponer soluciones concretas, el papel del corrector es fundamental en los proyectos de lenguaje claro y accesibilidad, y su aporte fortalece ese trabajo interdisciplinario que construye una comunicación más equitativa e inclusiva para todas las personas.
Madrid, 26 de mayo de 2026.
