Comisión de Lexicografía-RedACTE
Este glosario, elaborado por la Comisión de Lexicografía de la RedACTE, reúne los términos de mayor uso en el ámbito del lenguaje claro que resultan pertinentes para la labor de la corrección y la edición de textos. Está sujeto a revisión y ampliación conforme evolucione el uso de estos términos en el ámbito hispanohablante.
accesibilidad: Característica de un texto que permite que personas con distintos niveles de alfabetización, capacidades cognitivas o condiciones físicas puedan comprenderlo y utilizarlo.
alfabetización funcional: Nivel de competencia lectora y de comprensión que permite a una persona desenvolverse en las tareas cotidianas que requieren leer, interpretar y usar información escrita (formularios, instrucciones, avisos).
Los estudios de organismos como la OCDE, que sitúan a una parte significativa de la población adulta por debajo de los niveles óptimos de comprensión lectora, constituyen uno de los argumentos centrales que justifican el desarrollo del lenguaje claro y la lectura fácil como disciplinas.
ambigüedad: Propiedad de una palabra, expresión u oración que admite más de una interpretación. Constituye uno de los principales obstáculos a la comprensión que el lenguaje claro busca eliminar mediante la elección precisa del léxico y de las estructuras sintácticas.
cohesión (textual): Conjunto de mecanismos lingüísticos (conectores, pronombres, repeticiones controladas, elipsis) que enlazan las distintas partes de un texto y permiten que se perciba como una unidad, y no como una sucesión de oraciones inconexas.
coherencia (textual): Propiedad de un texto por la cual su contenido resulta lógico, ordenado y comprensible en su conjunto, de modo que el lector puede reconstruir sin esfuerzo la relación entre las ideas expuestas. Se distingue de la cohesión en que esta última opera en el plano de las marcas lingüísticas de superficie, mientras que la coherencia opera en el plano del sentido.
comprensión lectora: Capacidad del lector para interpretar, relacionar y aplicar la información contenida en un texto.
densidad léxica: Proporción de palabras de contenido (sustantivos, verbos, adjetivos, adverbios) frente a palabras gramaticales (artículos, preposiciones, conjunciones) en un texto. Una densidad léxica alta —frecuente en el lenguaje académico, jurídico o administrativo— suele dificultar la lectura, porque concentra mucha información en poco espacio sintáctico.
diseño para todos (universal design): Enfoque de diseño de productos, entornos, programas y servicios que busca que puedan ser utilizados por el mayor número posible de personas, sin necesidad de adaptación.
El lenguaje claro y la lectura fácil son, en el plano textual, aplicaciones de este principio general de accesibilidad.
encabezado: Título o subtítulo que anticipa el contenido de una sección de un texto y ayuda al lector a localizar la información que busca sin necesidad de leer el documento completo.
estructura lógica: Organización de un texto según un orden que refleja la relación real entre sus partes (de lo general a lo particular, cronológico, por importancia y otros), de manera que el lector pueda anticipar y seguir el desarrollo de las ideas.
formato accesible: Presentación de un documento (tipografía, tamaño de letra, interlineado, contraste, estructura visual) que facilita su lectura a personas con dificultades visuales, cognitivas o de otro tipo. Es un componente material del lenguaje claro, distinto del componente lingüístico propiamente dicho.
frase nominal: Construcción que sustituye un verbo por un sustantivo derivado de él (por ejemplo: «la realización del pago» en vez de «pagar»), conocida también como nominalización, por la carga cognitiva adicional que impone al lector. Su uso es desaconsejado en las guías de lenguaje claro en español, incluidas las directrices europeas de lectura fácil de Inclusion Europe.
jerga: Vocabulario propio de un grupo profesional, social o generacional, cuyo uso fuera de ese grupo dificulta o impide la comprensión del texto por parte del público general. Se diferencia del tecnicismo en que este último puede ser imprescindible y carecer de sustituto preciso, mientras que la jerga suele admitir una alternativa más clara sin pérdida de exactitud.
lectura fácil: Método que reúne un conjunto de pautas y recomendaciones, tanto lingüísticas como de diseño y validación, para la elaboración de documentos dirigidos específicamente a personas con dificultades de comprensión lectora (por discapacidad intelectual, edad, proceso de aprendizaje del idioma u otras causas). A diferencia del lenguaje claro, que puede aplicarse a cualquier público, la lectura fácil constituye un formato de accesibilidad específico, con pautas más estrictas (frases muy breves, léxico muy restringido, apoyo pictográfico, prohibición del punto y coma, evitar la voz pasiva y el gerundio, entre muchas otras) y un proceso de validación por personas lectoras con dificultades reales, que forma parte constitutiva del método y que exige un mínimo de tres validadores por sesión, según la propia norma.
legibilidad: Una corriente (documentada, entre otros, en fuentes de diseño tipográfico y en parte de la literatura sobre accesibilidad digital) reserva «legibilidad» para el aspecto tipográfico y visual: la facilidad para distinguir las letras y seguir las líneas de un texto (tipo de letra, tamaño, interlineado, contraste). Otra corriente —la seguida por José Martínez de Sousa en su Manual de edición y autoedición, obra de referencia en el ámbito editorial en español— define lecturabilidad (no legibilidad) como el aspecto tipográfico, y reserva «legibilidad» o «comprensibilidad» para el aspecto lingüístico y de contenido. El Diccionario de la lengua española (DLE) de la RAE solo recoge «legible» («que se puede leer») y «legibilidad», sin fijar cuál de los dos sentidos es el correcto; «lecturabilidad» no figura en el DLE.
lenguaje claro: Forma de comunicación que pone al lector en primer lugar y que permite a los destinatarios encontrar, entender y usar con el menor esfuerzo posible la información que necesitan.
La norma ISO 24495-1 formula esta definición mediante cuatro principios rectores: que la información sea pertinente (el lector obtiene lo que necesita), encontrable (el lector localiza lo que necesita), comprensible (el lector entiende lo que encuentra) y utilizable (el lector puede emplear esa información para su propósito). La norma aclara expresamente que el enfoque del lenguaje claro no se limita a la legibilidad ni a fórmulas mecánicas de cálculo de dificultad lectora, sino que da prioridad a la capacidad real del lector para usar el documento.
lecturabilidad: Voz derivada del anglicismo readability, sobre la que la propia RAE se ha pronunciado directamente en dos consultas públicas de su cuenta oficial (@RAEinforma). Según esas respuestas, «lecturabilidad» tiene dos sentidos distintos según el ámbito. En periodismo, lecturabilidad equivale a «número de lectores» (es decir, audiencia o circulación), que es la expresión que la RAE recomienda usar en ese sentido en vez del calco. En bibliología, tipografía y diseño gráfico, lecturabilidad expresa la facilidad de comprensión del texto, equivalente a «claridad», «inteligibilidad» o «comprensibilidad». El segundo sentido que da la RAE es el de comprensión del contenido —no el aspecto puramente visual de las letras—, aunque lo sitúe dentro del campo de la tipografía y el diseño gráfico.
lista: Recurso de presentación que fragmenta la información en elementos discretos y visualmente diferenciados (numerados o con viñetas), en lugar de integrarla en párrafos corridos. Es una de las técnicas recomendadas con mayor frecuencia en las guías de lenguaje claro y lectura fácil para reducir la carga de procesamiento del lector, especialmente en instrucciones y procedimientos.
público objetivo: Grupo específico de personas para quienes se redacta un texto, definido por características como su nivel de conocimiento previo del tema, su competencia lectora, su edad o su contexto de uso del documento.
La identificación precisa del público objetivo es, según la norma ISO 24495-1, el punto de partida obligado de cualquier estrategia de lenguaje claro, ya que los cuatro principios de la norma (pertinencia, facilidad de localización, comprensibilidad, utilidad) se definen siempre en relación con un lector concreto y no en abstracto.
simplificación: Proceso de eliminar complejidades innecesarias —léxicas, sintácticas o de organización textual— sin sacrificar precisión ni contenido relevante. Difiere de la simple reducción de longitud: un texto simplificado correctamente puede ser igual de largo que el original, o incluso más largo, si la claridad exige desarrollar una idea que antes estaba condensada de forma opaca.
tecnicismo: Palabra o expresión propia de una disciplina especializada, que designa un concepto con precisión dentro de esa disciplina y que, a menudo, carece de un sustituto exacto en la lengua general.
El lenguaje claro no exige eliminar los tecnicismos imprescindibles, sino explicarlos, definirlos en el propio texto o acompañarlos de un glosario cuando el público objetivo no pertenece al ámbito especializado.
voz pasiva: Construcción sintáctica en la que el sujeto gramatical no realiza la acción, sino que la recibe (por ejemplo: «el martillo es usado por Juan», frente a la voz activa «Juan usa el martillo»). La norma UNE 153101 EX establece como pauta obligatoria evitar la voz pasiva en los documentos de lectura fácil, y como recomendación evitar también la pasiva refleja (por ejemplo: «se venden casas» en vez de «vendemos casas»), por la mayor dificultad de procesamiento que ambas construcciones suponen para el lector.
Referencias bibliográficas
Asociación Española de Normalización (UNE) y Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR). UNE 153101:2018 EX: Lectura Fácil. Pautas y recomendaciones para la elaboración de documentos. [Norma técnica española que fija las pautas obligatorias de redacción (como la prohibición de la voz pasiva y la recomendación de evitar la pasiva refleja) y el requisito de validación con al menos tres personas lectoras con dificultades de comprensión].
Inclusion Europe / Easy-to-Read Network: Información para todos: Pautas europeas para hacer información fácil de leer y comprender. [Directrices europeas para la simplificación textual y la recomendación de evitar el abuso de frases nominales o nominalizaciones].
Martínez de Sousa, J. Manual de edición y autoedición. Pirámide. [Obra de referencia para la demarcación técnica de legibilidad (lingüística/contenido) y lecturabilidad (tipográfica/visual)].
Organización Internacional de Normalización (ISO) / Asociación Española de Normalización (UNE). 2023. UNE-ISO 24495-1:2023: Plain language – Part 1: Governing principles and guidelines. [Estándar internacional que establece la definición general de lenguaje claro y sus cuatro principios rectores: pertinente, encontrable, comprensible y utilizable].
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Survey of Adult Skills (PIAAC). [Estudios internacionales sobre alfabetización funcional que sirven de fundamento cuantitativo para el desarrollo de la accesibilidad lectora].
Real Academia Española (@RAEinforma). Respuestas oficiales en consultas públicas (#RAEconsultas) sobre la distinción de lecturabilidad en los ámbitos periodístico (audiencia) y bibliológico/tipográfico (inteligibilidad del texto).
Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. (2014). Diccionario de la lengua española (23.ª ed.). Espasa. [Entrada y fijación académica del término legibilidad].
* Comisión de Lexicografía-RedACTE: Claudia Dorado Sánchez (ASPPECTO), Diana Gamarnik (PLECA), Raquel Rodríguez (UniCo), Tania Fernández (Panamá)
