Cada 2 de abril, Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, nos invita a pensar cómo nos comunicamos. No solo qué decimos, sino cómo lo decimos y a quiénes dejamos afuera cuando no pensamos en la diversidad de lectores.
La accesibilidad cognitiva resulta fundamental en este contexto. Y para quienes trabajamos en la corrección de textos implica ampliar la mirada: un texto no está “bien” solo porque respeta las normas lingüísticas, sino porque sus destinatarios pueden comprenderlo.
Los textos institucionales (formularios, instructivos, páginas webs, comunicaciones públicas, entre otros) organizan la relación entre las personas y sus derechos. Si no se entienden, esa relación se debilita.
Lenguaje claro y accesibilidad: más que simplificar
El lenguaje claro propone que los textos se redacten para ser entendidos en la primera lectura. Esto implica usar oraciones breves, vocabulario preciso y estructuras ordenadas. Sin embargo, no se trata solo de simplificar: se trata de diseñar la información pensando en quien la recibe.
Aquí es donde la accesibilidad cognitiva amplía el enfoque. No todas las personas procesan la información del mismo modo. Para muchas personas dentro del espectro autista —y también para otros grupos— el canal visual puede ser más eficaz que el exclusivamente verbal.
Por eso, los pictogramas se vuelven una herramienta clave. Son imágenes simples que representan conceptos, acciones u objetos y que permiten reforzar o complementar el texto. No reemplazan las palabras, pero ayudan a construir sentido.
Incorporarlos en textos institucionales (por ejemplo, en instrucciones, señalética o trámites) puede facilitar la comprensión, anticipar los procesos y reducir la incertidumbre. En muchos casos, esto impacta directamente en la autonomía de las personas.
El rol del corrector en la comunicación multimodal
Desde la perspectiva de la corrección, este escenario plantea un cambio importante. Tradicionalmente, el foco estuvo en la ortografía, la gramática y la coherencia textual. Hoy, ese campo se amplía.
Corregir también implica revisar si el texto es claro, si está bien organizado y si resulta accesible. Y, cada vez más, conlleva a reflexionar y considerar la relación entre texto e imagen.
Los pictogramas funcionan como parte del mensaje y deben responder a criterios de claridad, coherencia y consistencia. Esto supone, por ejemplo, verificar que las imágenes correspondan efectivamente a los conceptos que acompañan, que mantengan un estilo uniforme y que se integren de manera lógica en la secuencia de lectura.
En este sentido, puede hablarse de una “gramática visual”: un conjunto de reglas que organizan cómo se disponen y combinan las imágenes a fin de producir significado. El corrector revisa también cómo las palabras interactúan con otros modos de comunicación.
Este enfoque exige nuevas competencias. Leer imágenes, evaluar su pertinencia y entender cómo contribuyen al sentido del texto se vuelve parte del trabajo profesional. Se trata de dialogar con el diseño en lugar de reemplazarlo.
Una práctica profesional con impacto social
La incorporación de pictogramas y el uso del lenguaje claro forman parte de una concepción de la comunicación como derecho universal.
Distintas normativas y recomendaciones avanzan en la dirección de promover textos más comprensibles y accesibles. Los entornos digitales, además, refuerzan esta tendencia al integrar de forma natural texto e íconos en interfaces y contenidos.
Para quienes trabajamos en corrección, esto también abre una nueva oportunidad. La de posicionarnos como profesionales que, además de la calidad lingüística, garantizamos la accesibilidad de los mensajes.
En definitiva, pensar los textos institucionales desde la accesibilidad implica asumir que no hay un único modo de comunicar y comprender, y que cuanto más variados sean los recursos que usamos (palabras, imágenes y diseño), más personas podrán acceder a la información.
En el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, esta reflexión, que debe ser cotidiana, cobra especial sentido. Porque mejorar la claridad de los textos no beneficia solo a un grupo específico: facilita la comunicación para todas las personas.
La corrección es fundamental en este proceso: construye mensajes más claros, más inclusivos y más justos, en lugar de limitarse a corregir errores.
* Comisión de Lenguaje Claro y Accesible de la RedACTE.
Un buen amigo escritor y corrector lleva varios días intercambiando correos electrónicos con un cliente: él, como profesional, necesita dejar claras las tareas que va a desempeñar y, a su vez, su potencial cliente quiere asegurarse de contratar a la persona que va a tratar con respeto su manuscrito, sin dejar de lado la calidad.
Su anécdota hace que me pregunte: ¿En qué momento de nuestra preparación profesional aprendimos a crear presupuestos de nuestro trabajo? Quizá nos hablaron de cifras y aspectos por considerar, pero solo el ejercicio (y en especial como profesional independiente) nos pone en perspectiva la situación. Pensamos en el servicio de internet que pagamos, la luz, los programas de cómputo, la cantidad de tiempo (y dinero) que hemos dedicado a prepararnos, los años de experiencia… No se trata simplemente de dar una cifra de un momento a otro, tenemos que considerar todos los aspectos dentro y fuera del texto que se involucran (directamente o no) con la labor que hemos de realizar.
Buena parte del ejercicio de enviar un presupuesto es saber si esa persona requiere conocer a detalle cómo haremos el trabajo, pero también implica indagar un poco acerca de las circunstancias de existencia de ese texto: ¿esta persona quiere autopublicarse? ¿Va a entrar a un concurso? ¿Es una empresa fuera del ramo editorial, pero le preocupa la pulcritud de sus textos? ¿Es un estudiante que necesita presentar su tesis de grado? Hacer presupuestos requiere interesarnos por las circunstancias de ese cliente, así como saber qué es lo que necesita de nosotros.
Mientras escribo esta entrada, no sé si mi amigo resultará seleccionado, pero sí sé que dedicó buena cantidad de tiempo a explicar su metodología y a sugerir incluso un acercamiento distinto al texto, algo más parecido a la asesoría literaria. Lo que acarrea otra pregunta: ¿Ese tiempo dedicado a explicar y proponer cómo lo presupuestamos?
Cuanto más nos detenemos a pensar en presupuestos, más preguntas se apilan y las respuestas pocas veces son simples. Por ello, en AMCERE proponemos esta pequeña sección para reflexionar acerca de todas esas tareas que, nos guste o no, debemos enfrentar como profesionales de la corrección y que no están ligadas con corregir, en sentido estricto. ¿Cuál ha sido tu experiencia?
Ojalá sea esta la primera entrada de muchas otras en torno a lo que debemos hacer antes, al mismo tiempo o incluso después de sentarnos a trabajar.
* La corrección de este texto estuvo a cargo de Diana Isiordia y Erika García Díaz
El pasado viernes 20 de febrero se celebró el acto para nombrar a Gonzalo Claros Díaz Socio de Honor de UniCo 2024. Este acto tuvo lugar en la Casa-fuerte de Bezmiliana en Rincón de la Victoria (Málaga).
Gonzalo Claros es una figura fundamental dentro de la divulgación científica y apuesta por la claridad en los contenidos, gracias, entre otros, al trabajo de corrección de texto. Ha publicado Cómo traducir y redactar textos científicos en español, una obra fundamental para ayudar a corregir este tipo de obras.
El acto se celebró en este municipio costero de Málaga porque Claros es de allí, pero queremos destacar dos cosas: la primera, que también lo son sus padres y sus abuelos (estos últimos son de Benagalbón, un núcleo urbano de Rincón de la Victoria); la segunda, que por primera vez un acto de Socio de Honor no se celebró en una gran ciudad y, aun así, fue todo un éxito, hasta tal punto que el ayuntamiento tuvo que poner más sillas para que pudiera sentarse todo el mundo.
Por parte de UniCo, asistieron Rocío Serrano y la tesorera Cristina Baquerizo, así como algunas socias, a quienes agradecemos mucho su presencia. Por parte del nuevo Socio de Honor, amigos y familiares se animaron a acompañar a Claros en este día. Como representantes del Ayuntamiento de Rincón de la Victoria estuvieron allí la concejala de Cultura, Paz Couto, junto al concejal Pablo Pardini, cuya presencia institucional e implicación en el acto también agradecemos.
El Socio de Honor dio una pequeña charla sobre su trabajo, y en ella se pudo ver perfectamente cómo nuestra profesión está en la sombra, pues señaló que, en la primera (y por ahora única) edición de Cómo traducir y redactar textos científicos en español (editado por la extinta Fundación Esteve), él no contó con correctores para mejorar el texto porque ni si quiera sabía que existía la profesión. Ahora, Claros está trabajando en una segunda edición del libro, mejorada y ampliada, en cuyo título constará también «cómo corregir» textos científicos.
Durante el acto también se habló del desconocimiento general que hay sobre el mundo de la ciencia y sobre sus eminencias; solo hay que pararse a pensar que Gonzalo Claros se encuentra entre el 2% de científicos más influyentes de Europa, una distinción que pasa muy desapercibida.
Aquí hay algunas imágenes, en la cuenta de Instagram del área de Cultura de Rincón de la Victoria. También hay un vídeo de YouTube.
La inclusión de regionalismos en el Diccionario de la lengua española (DLE) no es un mero reconocimiento estadístico; es el reflejo de la vitalidad de nuestra variante. Para el corrector en Panamá, estos términos representan un desafío interesante: equilibrar el respeto por la norma académica con la riqueza del habla local, especialmente cuando la cultura se manifiesta con todo su vigor, como ocurre en estos días.
En Panamá, el Carnaval no es solo una pausa en el calendario; es el momento en que nuestra identidad se desborda en las calles. Sin embargo, para quienes nos dedicamos a la corrección de textos, la mirada clínica no descansa. Observar el lenguaje de la fiesta —esa mezcla de tradición y oralidad que estalla en las tunas, culecos y toldos— es entender que la precisión gramatical es una forma de respeto por nuestra cultura.
Voces profundamente arraigadas ya cuentan con el respaldo de la Academia, como culeco, murga, tamborito y tuna. Otras como mojadera, o el uso particular de toldo como epicentro de la fiesta, definen nuestra festividad y nos recuerdan que el léxico es un organismo vivo que se abre paso con fuerza. Como correctores, nuestra labor es dar orden a este patrimonio; entender que el uso de un panameñismo no es un error, sino un rasgo de identidad que exige ser empleado con la grafía y el contexto adecuados.
El Martes de Carnaval es el último día de la farsa y el Miércoles de Ceniza terminará el estruendo de las cajas y los tambores, y el frenesí de los bailes en los toldos, pero el compromiso con la palabra impecable permanece. Porque incluso entre los culecos y la tuna, el buen decir es nuestra mejor carta de presentación.
Los etnólogos encuentran en el carnaval elementos supervivientes de antiguas fiestas y culturas, como la fiesta de invierno (Saturnalia), las celebraciones dionisíacas griegas y romanas (Bacanales), las fiestas andinas prehispánicas y las culturas afroamericanas.
A comienzos de la Edad Media, la Iglesia católica propuso una etimología de carnaval: del latín vulgar carnem-levare, que significa ‘abandonar la carne’ (lo cual justamente era la prescripción obligatoria para todo el pueblo durante todos los viernes de la Cuaresma). Posteriormente, surgió otra etimología, que es la que en la actualidad se maneja en el ámbito popular: la palabra latina carne-vale, que significa ‘adiós a la carne’.
Jacob Burckhardt, historiador del siglo XIX, sostenía que «carnaval» deriva de carrus navalis, una procesión romana dedicada a Isis para abrir la temporada de navegación en marzo. Esta festividad, el Navigium Isidis, incluía desfiles de máscaras y la botadura de una nave floral. Burckhardt argumenta que, no obstante las persecuciones cristianas sobre los paganos del siglo IV, este rito habría quedado como resto de la Antigüedad en el carnaval moderno.
A pesar de esta propuesta, la mayoría de los estudios etimológicos tradicionales señalan, como dijimos, que el término proviene del latín medieval carne-levare (‘abandonar la carne’) o carne-vale (‘adiós a la carne’).
¿De qué dependen las fechas del carnaval y por qué varían cada año?
Dependen de una sola cosa: de la fecha de la Pascua (Domingo de Resurrección). Y la Pascua no es fija.
Desde el Concilio de Nicea (año 325), la Pascua se celebra el primer domingo después de la primera luna llena posterior al equinoccio de primavera en el hemisferio norte (21 de marzo). Es decir, para fijar la Pascua intervienen el calendario solar (equinoccio) y el ciclo lunar (luna llena), y luego se ajusta al domingo siguiente. Es por eso que puede caer entre el 22 de marzo y el 25 de abril.
Como el carnaval ocurre antes de la Cuaresma, su fecha también es siempre variable, porque depende de un cálculo que combina sol, luna y tradición religiosa
¿Y por qué varían tanto las fechas? Porque la Pascua combina el movimiento lunar (que no coincide exactamente con el calendario civil). Es más bien una fórmula astronómico-religiosa heredada de la tradición cristiana.
Significado del agua en los días de carnaval
Purificación y bautismo: Las culturas andinas usaban el agua en ritos de nacimiento o matrimonio, y el cristianismo adoptó el agua para la purificación antes de la Cuaresma, una época de ayuno.
Fertilidad y abundancia: El agua es vital para la agricultura, y las fiestas de carnaval con agua honran la tierra y la siembra, especialmente en culturas indígenas.
Transgresión y desorden: El carnaval es un periodo de inversión de roles, y el juego con agua, o «guerra de agua», permite un desahogo caótico y divertido antes de la solemnidad de la Cuaresma, a menudo con bromas y empapando a otros. En Argentina y en Bolivia, se utilizan las bombitas de agua, globos pequeños que se rellenan de agua y se arrojan a modo de juego o broma. En Bolivia y en Ecuador, el uso del agua está muy arraigado en los rituales andinos de florecimiento, y los globos con agua simbolizan alegría y transgresión.
Origen veneciano (siglo XVIII): Una teoría popular sugiere que en Venecia se empezó a mojar a quienes desfilaban con velas, para apagar su «purificación inmerecida», mezclando el conflicto social con el elemento acuático.
Último baño antes de la Cuaresma: Se creía que bañarse durante la Cuaresma traía mala suerte, por lo que el carnaval era la última oportunidad para un baño completo, una idea que se radicalizó con globos, cubos y baldes.
Glosario del carnaval
Antifaz:Máscara pequeña que oculta los ojos. Originalmente, el antifaz formaba parte del traje veneciano de dominó negro (de dominus, ‘señor’), que consistía en un manto negro y largo que cubría todo el cuerpo, además de una capucha.
Bajada: Parte final del espectáculo de la murga uruguaya, cuando se despiden.
Bandas: En Bolivia, las bandas de carnaval, conocidas como bandas de bronce, son agrupaciones musicales masivas que interpretan ritmos folclóricos para acompañar las danzas de alrededor de 50 fraternidades. En la ciudad de Oruro, destacan alrededor de 5.000 músicos en más de 30 bandas.
Blocos: Fiestas callejeras gratuitas, masivas y espontáneas, esenciales en el carnaval brasileño (sobre todo en Río de Janeiro), donde grupos de personas desfilan al ritmo del samba.
Calipso: Género musical característico de Costa Rica y Venezuela que utiliza tambores de acero y el cuatro.
Cambódromo: Oficialmente llamado Parque Lineal Mutualista, y también conocido como corsódromo, es un paseo peatonal de 40 hectáreas ubicado en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), que se extiende a lo largo de cuatro kilómetros, donde cada año se desarrolla el carnaval.
Careta | máscara: Objeto con el que una persona se cubre la cara para no ser reconocida. Forma parte de muchos disfraces y a menudo adopta la forma de un animal, un rostro humano o algo imaginario. El origen de las máscaras de carnaval hemos de buscarlo en las máscaras medievales venecianas. Los habitantes de esta ciudad las usaban para ocultar su rostro entre el 26 de diciembre y el inicio de la Cuaresma. El objetivo parecía estar en disfrutar del placer de la carne sin ser reconocido. Y, bajo esta careta, se producían también muchos actos violentos amparados en el anonimato de los delincuentes. Famosos fueron los bailes de máscaras, eventos de la alta sociedad veneciana. Estos actos festivos se popularizaron a partir del Renacimiento y disfrutaron de un momento de gloria en la Barcelona decimonónica.
Carnaval | Carnestolendas: Celebración que tiene lugar inmediatamente antes de la Cuaresma y es de fecha variable (entre febrero y marzo, según el año); culmina en el Miércoles de Ceniza. Su origen etimológico es incierto. A pesar de las diferencias que su celebración presenta en el mundo, su característica común es la de ser un período de permisividad, cierto descontrol, burla religiosa y crítica social.
Carnavalear: Festejar el carnaval con todos los rituales propios de este período. | Divertirse, salir de juerga.
Carnavalero, carnavalera: En España y en Bolivia, persona a la que le gusta ir a fiestas, divertirse, sobre todo en carnaval. | Referido a todo lo que tenga que ver con el carnaval.
Carnavalito: En Argentina, es una danza típica norteña. En Bolivia, este ritmo folclórico de origen prehispánico es tradicional en zonas altiplánicas y vallunas, al ritmo de quenas, charangos, bombos y erques. En Panamá, los carnavalitos suelen celebrarse el viernes y el sábado siguientes a los días oficiales del carnaval, manteniendo la música, el uso de trajes típicos o disfraces y el espíritu festivo, aunque en un ambiente más local y menos institucional que los desfiles principales. De alguna manera, es una fiesta más privada, que extiende la fiesta carnavalesca hacia toda la comunidad y facilita la participación popular directa sin la estructura formal de reina, comparsas o carrozas.
Carroza: Plataforma decorada, ya sea construida sobre un vehículo como un camión o remolcada por uno, que forma parte de muchos desfiles festivos, como los del Carnaval de Río de Janeiro (Brasil), los de Corrientes y los de Gualeguaychú (Argentina). En el Carnaval de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, las carrozas llevan a las reinas que representan a cada comparsa.
Chirigotas: Comparsas o bandas, de extensión variada, que, disfrazadas, cantan canciones humorísticas con una crítica social y política. A menudo, desfilan por las calles de las ciudades y participan en determinados concursos. Se consideran el antecedente de las murgas argentinas y uruguayas.
Comparsa: Grupo de personas que, ataviadas de forma similar, frecuentemente con intención jocosa o sarcástica, participan en una fiesta popular.
Confeti: Conjunto de pedacitos de papel de varios colores y formas, que se arrojan las personas unas a otras en los días de carnaval y, en general, en cualquier otra celebración festiva. En Argentina, papel picado. En Venezuela, papelillo. En Chile, chaya. En Bolivia, mistura o mixtura.
Corso: En Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay, desfile con carrozas, comparsas y personas disfrazadas, generalmente durante la época de carnaval.
Corsódromo: Instalaciones destinadas a los desfiles de los corsos en los carnavales argentinos, en especial el de Corrientes.
Cuaresma: Período desde el Miércoles de Ceniza hasta el Jueves Santo, y que se caracteriza por ser un tiempo de penitencia, ayuno y abstinencia.
Cumbiódromo: Instalaciones destinadas a los desfiles de carnaval en Barranquilla (Colombia).
Culeco: En el contexto panameño, el culeco consiste en que grupos de personas —habitualmente en plazas o calles céntricas— se reúnen para bailar y mojarse mientras los camiones rocían chorros de agua desde temprano en la jornada, acompañados de música, canto y fiesta, durante los cuatro días de Carnaval. La reina o princesa del lugar va en su carruaje amenizando y liderando a la multitud que baila y pide agua. El término está fuertemente asociado a la experiencia física del carnaval, a la interacción popular y a la dimensión colectiva de juego. En registro cultural puede aparecer como un sustantivo indivisible (hacer culeco, ir al culeco).
Cuplé: Parte central cantada de la murga o del espectáculo de humoristas donde se parodian personajes o situaciones.
Diablico: En Panamá, los diablicos —especialmente los «diablicos sucios»— participan en desfiles y comparsas con máscaras y trajes coloridos, ejecutando danzas y pasos coreográficos al compás musical, como parte de la tradición carnavalesca que mezcla sátira, ritos de inversión y festivo desenfreno. No coincide con una figura demoníaca religiosa: su rol es performativo y vinculado a la fiesta colectiva y a la risa.
Humoristas: En Montevideo (Uruguay), agrupación carnavalera cuyos integrantes crean guiones totalmente originales para hacer reír.
Llamadas: En Montevideo (Uruguay), desfile típico popular realizado por comparsas que bailan candombe al compás de tamboriles.
Lubolos: Bailarines de comparsa candombera.
Madama: En el carnaval venezolano, mujeres disfrazadas con trajes coloridos y turbantes.
Maracatú: Combinación de música y danza afrobrasileña del Carnaval de Pernambuco; en concreto, de Recife. Su llegada está relacionada con la presencia de los esclavos africanos en los ingenios de azúcar.
Mascarada: Comparsa de máscaras.
Medio Pintos: Personajes fundamentales del carnaval de El Callao, en el estado Bolívar (Venezuela). Su nombre proviene de una antigua dinámica de «extorsión» amistosa que resume su esencia: «O me das un medio (una antigua moneda de 25 céntimos) o te pinto». Van vestidos solo con pantalones cortos y tienen todo el cuerpo, desde la cabeza a los pies, cubierto por una mezcla espesa y brillante de carbón molido, melaza y agua.
Murga: Conjunto musical de carácter callejero, característico de diversos países de América Latina, España e Italia, integrado principalmente por instrumentos de viento y percusión, que interpreta ritmos repetitivos y enérgicos destinados a animar desfiles, comparsas y recorridos durante el carnaval. | En Argentina,conjunto de alrededor de quince o veinte personas, generalmente del mismo barrio, que se reúnen para salir en carnaval a bailar y a cantar por las calles canciones picarescas y satíricas, acompañadas por diversos instrumentos de percusión. En Uruguay, conjunto de diecisiete componentes: un director escénico y coral, trece personas que componen el coro o «cuerda de voces», divididos según su tono de voz, y tres integrantes que conforman la «batería», compuesta por platillos, bombo y redoblante. En las últimas décadas, su integración es mixta. En Panamá, la murga se asocia al desplazamiento, al ruido festivo y a la expansión sonora del espacio público. Su función es dinámica y colectiva, no contemplativa; es una música de tránsito y exaltación.
Parodistas: En Uruguay, agrupación carnavalera cuyos integrantes crean situaciones de humor basadas en una historia o personaje ya creado.
Popurrí (o salpicón): Parte de la murga uruguaya que consiste en un resumen rápido de noticias y chismes del año.
Retirada: Parte final de la murga uruguaya antes de irse del escenario, que se caracteriza generalmente por ser un momento emotivo y reflexivo.
Resbaloso: Personaje icónico de los carnavales panameños, documentado desde principios del siglo XX, que se caracteriza por un comportamiento lúdico y transgresor, utilizando pintura corporal o sustancias deslizantes para interactuar con el público mediante persecuciones simuladas y bromas, especialmente durante los culecos. Representa la figura del «caos controlado» y la inversión del orden social propia de la festividad. Aunque su presencia ha disminuido por regulaciones de seguridad, permanece como un referente histórico del folklore urbano y la sátira festiva en el istmo.
Samba: Danza popular de origen afrobrasileño, cantada, de ritmo rápido, sincopado y compás binario.
Sambódromo: Instalaciones destinadas a los desfiles de las escuelas de samba en los carnavales brasileños.
Serpentina: Tira de papel arrollada que en carnaval o en otras fiestas se arrojan las personas entre sí, teniéndola sujeta por un extremo.
Tablado: En Uruguay, escenario, muchas veces en clubes o barrios, donde actúan los conjuntos durante el carnaval.
Toldo: (En el contexto de los carnavales panameños)Espacio festivo temporal instalado durante los carnavales, consistente en una estructura techada —con o sin laterales— que funciona como centro de reunión social, punto de venta de bebidas y alimentos, y escenario informal para música, baile y convivencia. El toldo carnavalesco es un núcleo de sociabilidad popular que articula la vida diurna y nocturna de la fiesta, especialmente en comunidades rurales y semiurbanas. La expresión «ir al toldo» implica no solo acudir a un espacio físico, sino participar activamente de la dinámica social del carnaval.Desde una perspectiva lexicográfica, el toldo en el carnaval panameño presenta un proceso de especialización semántica por uso cultural, donde el objeto físico (estructura) se transforma en espacio simbólico de pertenencia y celebración colectiva.
Tonada: En Panamá, canto satírico o melodía característica que identifica a una tuna, comparsa o agrupación durante los carnavales. Suele ser repetitiva, festiva y fácilmente reconocible por el público, que la corea o baila al escucharla.En los carnavales, la tonada cumple una función identitaria: distingue a cada grupo, marca el ritmo del desfile y refuerza la pertenencia colectiva. No es solo música; es señal sonora de presencia y rivalidad festiva.
Cómo se festeja el carnaval en diversos países
Argentina
El carnaval en Argentina es fascinante porque no es uno solo; según la región del país donde se celebre, cambia completamente de ritmo, color y significado. Por ejemplo, en Gualeguaychú (Entre Ríos), el carnaval es el más parecido al de Río de Janeiro y tiene lugar en el corsódromo,donde hay enormes carrozas alegóricas y comparsas cuyos integrantes están vestidos con plumas y lentejuelas; en la quebrada de Humahuaca (Jujuy), el carnaval es, quizás, el más auténtico y místico, ya que fusiona tradiciones españolas con ritos ancestrales de los pueblos originarios, comienza con la extracción del «Pujllay», el «Desentierro del Diablo», un pequeño muñeco que representa al diablo, y finaliza con el «Entierro del Diablo», donde el muñeco vuelve a la tierra hasta el próximo año.
En tanto, el carnaval de Corrientes (ciudad que se proclama Capital Nacional del Carnaval) combina el desfile de comparsas en la calle con shows teatrales en un anfiteatro donde estas representan historias completas mediante coreografías. Los bordados de los trajes en Corrientes son considerados verdaderas piezas de artesanía, realizados a mano durante meses.
Finalmente, el carnaval porteño (Ciudad de Buenos Aires) se destaca por la murga, una expresión de resistencia y crítica social declarada Patrimonio Cultural, cuyas distintas manifestaciones se desarrollan en las calles de la ciudad. Las características principales de los integrantes de las murgas son su vestimenta: levitas coloridas, galeras y guantes con diseños de identidad barrial; el baile y la música: ritmos enérgicos marcados por el bombo con platillo, entre los cuales se destaca la «matanza» (baile de saltos y patadas) y la «crítica» (canciones con letras satíricas).
Durante la última dictadura militar en la Argentina, los feriados de carnaval fueron eliminados y las murgas perseguidas. Por eso, el carnaval porteño actual es también una celebración de la recuperación de la calle y de los feriados, que fueron reinstaurados recién en el año 2010.
Bolivia
En Bolivia, la festividad del carnaval también se vive de manera auténtica en cada región, reflejo de la diversidad cultural del país. En Oruro, la capital folclórica boliviana, el carnaval es una expresión de fe y devoción que une promesas a la Virgen del Socavón con danzas tradicionales como la diablada, la morenada y los caporales, entre muchas otras. En Tarija, el carnaval se celebra entre comadres y compadres, con coplas, rondas típicas y el cierre festivo del Martes de Albahaca. En Santa Cruz de la Sierra, las calles se llenan de color y de alegría con comparsas, coronaciones, música y mojazón. En La Paz, ch’utas, pepinos y cholitas son los icónicos personajes carnavaleros que despliegan identidad e historia popular. También son representativos el Carnaval de Antaño en Sucre y el Corso de Corsos en Cochabamba.
Carnaval de OruroCarnaval de TarijaCarnaval de Santa Cruz de la SierraCarnaval de La Paz
Brasil
El Carnaval de Río de Janeiro es el mayor evento carnavalesco en el mundo, según el Guinness World Records. En Brasil, las comparsas se conocen con el nombre de blocos e interpretan, mientras desfilan, ritmos típicos como el samba o el maracatú.
El carnaval colombiano se define por su heterogeneidad regional, teniendo su epicentro en el Carnaval de Barranquilla (Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial). Lexicográficamente, se destaca por la creación de un bestiario festivo único donde conviven figuras como el Rey Momo, la Marimonda y el Garabato. La festividad se caracteriza por la dialéctica entre la vida y la muerte, expresada en danzas de relación y comparsas que integran herencias indígenas, africanas y españolas en un despliegue de sátira social y resistencia cultural.
Costa Rica
Se destaca el carnaval de Puntarenas (La Perla del Pacífico), cuyo epicentro es el Paseo de los Turistas. Incluye desfiles de carrozas, comparsas, conciertos al aire libre, el famoso «Tope» (desfile de caballos), tradicional en la cultura costarricense, y las mascaradas, con la presencia de los «mantudos» o gigantones, personajes con máscaras enormes de fibra de vidrio que persiguen amistosamente a la gente.
Ecuador
El carnaval ecuatoriano es una expresión de sincretismo entre lo prehispánico y lo español, celebrado con juegos de agua, harina, espuma, flores, serpentinas y música. Representa un tiempo de alegría, abundancia y catarsis antes de la Cuaresma, y fortalece la identidad cultural y la organización comunitaria con el apoyo de instituciones locales.
En la Sierra, fueron tradicionales las «guerras de agua», donde vecinos se lanzaban agua, harina, huevos y otros elementos, seguidas de la degustación de platos típicos. A estas prácticas se suman coplas, bailes, gastronomía, comparsas y carros alegóricos, que enriquecen la fiesta. En Tungurahua, Ambato celebra la Fiesta de la Fruta y las Flores, conocida por sus desfiles de carrozas florales, festivales gastronómicos, música y la infaltable tradición popular «Vaca Loca», consistente en una estructura de caña o metal en forma de vaca, cargada por una persona que baila y persigue a los asistentes mientras lanza pirotecnia, además de eventos como la Ronda Nocturnal, que recuerda la reconstrucción tras el terremoto de 1942. En Guaranda, el carnaval gira en torno al Taita Carnaval, personaje de buena fortuna vestido con atuendos tradicionales. La fiesta incluye desfiles indígenas, juegos con maicena o espuma y coplas carnavaleras alegres y picarescas que exaltan la identidad local.
Desde la cosmovisión andina y afroecuatoriana, el carnaval también se vincula con la naturaleza y la agricultura. El Pawkar Raymi en Imbabura celebra la floración y agradece a la tierra por las cosechas; el Coangue, en el valle del Chota, destaca la cultura afroecuatoriana; y en Chimborazo, el Carnaval por la Vida, presidido por la Mama Shalva y el Yaya Carnaval, refleja la diversidad cultural de la sierra ecuatoriana.
España
En España, hablar de carnaval es hablar de chirigotas. Y esto, de manera directa, nos conduce al Carnaval de Cádiz, declarado, junto con el Carnaval de Tenerife, fiesta de interés turístico internacional. Son famosos los desfiles de agrupaciones cantando por las calles gaditanas con disfraces mordaces y una crítica mezclada con humor a ritmo de pasodoble, seguidilla, tanguillo o incluso jota que arranca sonrisas y aplausos allá por donde pasan. En la ciudad de la Bahía hay un concurso oficial que se celebra todos los años en el histórico Teatro Manuel de Falla. Sin embargo, otras regiones también cuentan con concursos de chirigotas, como la del Carnaval de Albacete y la de Burgos. Mención especial merecen las chirigotas de Cartagena, inmersas en la tradición carnavalera de la región, cuyo Certamen Nacional de Chirigotas Ciudad deMurcia reúne a variadas comparsas en el monumental Teatro Romea y es considerado fiesta de interés turístico regional.
El desfile de comparsas es común en varios países. En España destacan las comparsas de Cádiz. Aquí se conocen como chirigotas finas y surgieron de la mano de Paco Alba, compositor gaditano de coplas carnavaleras. Las bandas suelen estar formadas por hasta 15 miembros y van acompañadas de guitarras, un bombo y los famosos pitos. También vemos comparsas en los carnavales de Málaga, Badajoz e Isla Cristina, en Huelva. Al igual que en Cádiz, las agrupaciones desfilan por la calle y compiten entre ellas. Las bandas más numerosas son las de Badajoz, donde las comparsas están formadas por no menos de 30 componentes.
Carnaval de Cádiz (Foto: Manuel Fernández, Ayuntamiento de Cádiz)
Honduras
El carnaval más emblemático es el Gran Carnaval Internacional de la Amistad, que se celebra cada año en La Ceiba durante mayo. Lo más característico son los carnavalitos, pequeñas fiestas que se realizan en diferentes barrios durante la semana previa y que culminan el penúltimo o último sábado de mayo con un desfile masivo de carrozas, comparsas y bandas musicales en la Avenida San Isidro.
Se destaca por un desfile hípico y el ambiente de fiesta que se extiende hasta el amanecer en la «Zona Viva». En 2014, fue declarado Patrimonio Nacional de la Cultura por su importancia en la identidad hondureña.
Este carnaval no nació como una fiesta de «despedida de la carne», sino como una celebración religiosa en honor a San Isidro Labrador, el santo patrono de la ciudad. Lo que empezó en 1917 como una feria religiosa pequeña fue creciendo hasta que en 1972 se decidió hacer un gran desfile internacional. Como fue un éxito rotundo, el nombre de «Carnaval» se quedó para siempre, aunque la fecha se mantenga en mayo.
México
El carnaval mexicano se distingue por su carácter teatral y paródico, con una fuerte carga de crítica histórica. El léxico carnavalesco mexicano abunda en denominaciones de personajes como los huehuenches, chinelos o chayacates, quienes, a través de la máscara y el traje fastuoso, ridiculizan las estructuras de poder coloniales y contemporáneas. Es una fiesta de identidad local, donde cada región (desde Mazatlán hasta Veracruz o Tlaxcala) utiliza la danza y la música de banda o marimba para reafirmar su autonomía cultural.
El carnaval panameño se distingue por ser una festividad de fuerte arraigo urbano y regional, donde convergen la tradición colonial y la expresión popular moderna. Su léxico fundamental gravita en torno a los culecos o mojaderas, práctica central que consiste en el rociado colectivo de agua desde camiones cisterna, simbolizando un rito de purificación y alegría compartida.
Estructuralmente, la fiesta se sostiene en la dualidad competitiva de las tunas (Calle Arriba y Calle Abajo), una dinámica de rivalidad social manifestada a través de las tonadas y el despliegue de lujosos aparejos. En el inventario de personajes, destacan figuras como los diablicos y los resbalosos, agentes de caos lúdico que, junto con las danzas de origen afrocolonial en las regiones de la costa, reafirman el carácter del carnaval como un espacio de inversión del orden y reafirmación de la identidad nacional.
El uso del agua —sobre todo en los culecos o mojaderas en Panamá— tiene un origen práctico: refrescar a los participantes bajo el sol intenso del trópico, precisamente en las actividades diurnas de la fiesta. Lanzar agua al público es, en ese sentido, una adaptación festiva al clima. Durante los culecos, cisternas, mangueras, baldes o pistolas de agua se emplean para empapar a quienes participan, generando un ambiente de juego, risa y participación comunitaria. El acto de mojarse —y mojar a otros— es parte del disfrute popular y de la dinámica festiva, en la que todos, sin distinción de edad, clase social o condición, comparten el mismo chorro de agua durante los culecos, generando una sensación de igualdad y fraternidad festiva. La mojadera es un rito colectivo donde el agua simboliza la unidad y la inclusión social dentro de la celebración.
Culecos panameños
Paraguay
El carnaval paraguayo tiene su epicentro en la ciudad de Encarnación, conocida como la «Capital del Carnaval». Esta celebración es la más grande del país y ocurre durante los sábados de enero y febrero en un sambódromo masivo. El estilo es muy similar al de Río de Janeiro, con imponentes clubes compitiendo con lujosos trajes de plumas y lentejuelas, coreografías complejas y carrozas monumentales que desfilan ante miles de personas.
Perú
En el ámbito peruano, el carnaval está intrínsecamente ligado al ciclo agrícola andino y al concepto de reciprocidad. Los términos clave giran en torno a la yunza o unsha (árbol cargado de presentes) y el juego con agua y harina. Es una celebración de sincretismo profundo, donde las danzas folclóricas —como el huayno— y los ritos de agradecimiento a la Pachamama se fusionan con la estructura de la fiesta católica. La terminología resalta la cohesión comunitaria y el espíritu de renovación estacional.
Uruguay
Es el carnaval más largo del mundo; con más de cuarenta días de duración, el Carnaval de Montevideo es una fiesta de carácter competitivo y teatral que se vive en los tablados (escenarios barriales) y en el Teatro de Verano. Sus protagonistas se dividen en categorías como los parodistas, los humoristas y, especialmente, la murga uruguaya, que destaca por su canto coral polifónico, sus elaborados maquillajes y sus letras de sátira política acompañadas por la batería de bombo, platillo y redoblante.
Otro pilar fundamental es el candombe, protagonista del emblemático Desfile de llamadas en los barrios Sur y Palermo. Allí, las comparsas de negros y lubolos recorren las calles al ritmo de cientos de tambores (chico, repique y piano), manteniendo viva una herencia africana declarada Patrimonio de la Humanidad.
Montevideo es el epicentro cultural y mediático, sin discusión. Pero también hay carnaval en Salto, Paysandú, Artigas, Durazno, Colonia, Melo, Treinta y Tres, entre otros.
Desfile de llamadas 1Desfile de llamadas 2
Venezuela
El carnaval en Venezuela es una de las tradiciones más alegres y arraigadas del país, destacándose especialmente el de El Callao, en el estado de Bolívar. Este carnaval, declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, es famoso por sus personajes icónicos como las madamas, los medio pintos y los imponentes diablos, todo al ritmo del calipso.
En el resto del país, la celebración tiene un tono muy familiar y lúdico. En ciudades como Carúpano o Puerto Cabello, se realizan grandes desfiles de carrozas y comparsas, mientras que en Caracas y otras zonas es común que los niños se disfracen de sus superhéroes o personajes favoritos. Otro aspecto muy típico (y a veces un poco caótico) son los juegos con agua, globos y polvos de colores en las calles, donde la premisa es básicamente que nadie se quede seco ni limpio.
La expectativa inicial al asistir al X CILE en Perú fue encontrarme con algo similar a otros congresos, es decir: intercambio entre ponentes y público en las mesas y en los eventos periféricos; contenidos que aportan nuevas perspectivas; temas que generan curiosidad intelectual; información que, aunque no necesariamente uno trabaje directamente con ella, enriquece su comprensión profesional; estándar académico riguroso. Es importante destacar que mi interés específico es el trabajo editorial profesional, y por lo tanto esto puede haber sesgado mi experiencia (dado que se trata de un congreso académico de la lengua, aunque este insista en explorar la interacción de la lengua con las comunidades).
La grilla de actividades se organizó con tres plenarios en las mañanas y entre 9 y 12 mesas simultáneas en las tardes. Hubo un día completo que estuvo dedicado a actividades alrededor de la visita del rey de España, solo habilitadas para invitados especiales y expositores, no para público general inscripto. Los plenarios de las mañanas fueron sólidos, con participantes de alto perfil institucional (gobierno, Ejército), empresarial y académico, pero de cariz generalista y superficial, con temas y abordajes ya muy trabajados en la comunidad académica en los últimos diez años (en cuanto a lenguaje claro, a la importancia estratégica de la comunicación, a los problemas del uso de la inteligencia artificial). Las mesas de las tardes, por otra parte, sí ofrecían exploraciones más novedosas y especializadas en la enseñanza de la lengua, lexicografía y otros aspectos, pero la simultaneidad de tantas ponencias obligaba a elegir, con lo que se perdía acceso a 90 por ciento del contenido disponible.
Es notorio que se le dio la conferencia inaugural a Harry Belevan McBride, que insistió reiteradamente sobre el peligro de la «hidra de la corrección política» y el daño que le hace al idioma, sin ejemplos ni un discurso estructurado retóricamente (y debió solicitársele reiteradamente que terminara su ponencia).
Se trataron temas importantes: el derecho a entender (lenguaje claro), los avances y los problemas de la IA en relación con la lengua y los problemas de la corrección política aplicada como normativa absoluta. Pero faltó investigación reciente, enfoques innovadores, discusión de problemáticas emergentes y perspectivas diversas (es importante señalar que los ponentes son seleccionados por la Real Academia Española (RAE) y el Instituto Cervantes, no se trata de llamados abiertos a participaciones).
Con respecto a las actividades por fuera de las mesas generales (recitales, conciertos, cócteles, recepciones), estas estaban limitadas según el tipo de habilitación que tuviera el asistente (en mi caso, como público general, no me fue posible asistir a ninguno de los eventos específicos).
A lo largo del congreso se transparentó un conflicto entre la RAE y el Instituto Cervantes, especialmente entre sus directores, Santiago Muñoz Machado y Luis García Montero, que no vale la pena reproducir en este informe, pero que incluyó cruces públicos en la apertura del congreso y, en una instancia plenaria del Instituto Cervantes, la salida del anfiteatro de gente de la RAE. Dos instituciones que representan la lengua española (y el soft power de España) y colaboran en un congreso internacional manifiestan sus disputas institucionales con comportamientos que socavan la seriedad del evento.
La corrección
Panel 3.6: Traducción, corrección e inteligencia artificial
La corrección, en este panel, no se aborda como tarea profesional (ortotipografía, estilo, revisión), sino como corrección de traducciones, labor subsidiaria de la traducción. Las dimensiones exploradas fueron: 1) corrección como verificación técnica tras traducción automática, 2) corrección como certificación legal y fe pública, 3) corrección como control humano crítico.
La primera dimensión está relacionada exclusivamente con el traductor, como revisor: pasa de ser traductor/corrector autónomo a ser un poseditor de máquinas (conste que la traducción asistida tiene ya décadas); identifica y enmienda errores en textos generados por IA; incluye corrección gramatical, sintáctica, semántica y de coherencia textual.
La segunda dimensión tiene que ver con lo que llamaríamos un trabajo de edición técnica, disciplinar, asociado a traducciones automatizadas. En este caso, no se vincula con nuestra labor directamente.
La tercera dimensión sí está vinculada con la misión de la AUCE: ejercicio de criterio contextual, cultural y ético que la IA no posee; supervisión consciente sobre sesgos, apropiación cultural, preservación de diversidad; pensamiento crítico aplicado a distinguir entre fluidez lingüística y precisión semántica.
Nuria Bel plantea que ChatGPT no es superior a sistemas anteriores de traducción automática (DeepL, Google Translate) y la publicidad ha creado expectativas infundadas, y que la corrección requiere conocimiento especializado de los fallos sistemáticos de la tecnología específica utilizada para traducir. La IA es una herramienta de productividad pero no sustituye al humano. La profesión (traducción) no desaparecerá pero debe tecnificarse.
Fernán Alayza plantea que la corrección en traducciones oficiales es indisociable de la responsabilidad legal personal. La IA es una herramienta útil, pero nunca puede sustituir la certificación humana.
Miguel Rebollo plantea que la IA está transformando radicalmente las prácticas de traducción y corrección, convirtiendo estas actividades en posedición, con consecuencias culturales profundas. Se transforma la función de traductor a corrector y se pierde acceso al texto fuente original. El académico señala varios problemas de los chatbots: correcciones que pierden el foco entre frases, inconsistencias a lo largo del documento (cambios de género, por ejemplo) y el peligro de considerar el texto del chatbot erróneamente como producto final en lugar de un primer borrador. La IA no es mala de por sí, si sabemos cuáles son sus defectos; es irreversible, pero aún es posible orientar su desarrollo.
El planteo de Francisco Herrera es interesante e integrador de modos de colaboración con las máquinas: entiende posible una cointeligencia, como colaboración en la que la IA acelera lo estandarizado y humanos interpretan, deciden y garantizan ética. Sería un camino hacia un «traductor aumentado» que mantiene la función crítica pero multiplica la productividad. De todos modos, hay problemas considerables, por ejemplo: ¿cómo potenciar la eficacia de la IA con el español y otras lenguas minoritarias con menos datos? (en contraste con el inglés y el francés).
Estos planteos aplican a la traducción, en la que hay un contraste permanente entre versiones, por lo que la revisión del material del chatbot contrastado con el original no es un trabajo adicional, sino parte ya del flujo de trabajo. En el caso de la corrección, implica una gran carga de trabajo adicional (como cuando se le encarga a un corrector revisar la corrección de otro corrector, labor que habitualmente es más compleja que realizar una corrección desde el documento original).
Panel 3.11: El proyecto Lengua Española e Inteligencia Artificial (LEIA)
Coordina Asunción Gómez-Pérez.
Participan Mar Alberto, Ulises Delgado Díaz, Carlos Merino, Olivia Piquero y Jordi Porta.
Este panel es considerablemente amplio, pero en una de sus dimensiones cubre específicamente iniciativas de corrección con IA, tema desarrollado por Jordi Porta.
El concepto de corrección manejado es formal, normativo, y el sistema se orienta para recibir un texto que está escrito con intención de que sea «español estándar». Se basa en textos «correctos» (entrecomillados por el propio Porta) como Wikipedia, documentos de la Organización de las Naciones Unidas y textos académicos.
Los errores son clasificados según sus efectos en el texto, no en su causa, y a través de esas clasificaciones se cruza información con las obras de la RAE: la ortografía, la gramática, el panhispánico de dudas y el libro de estilo.
La tipología identificó 80 cuestiones, de las que se abordaron aproximadamente 60 para el sistema de corrección automática. Y se excluyeron deliberadamente errores de estilo, cuestiones de «recomendación», variaciones dialectales y errores de reconocimiento óptico de caracteres o de transcripción de voz.
Porta explicita que el español es una lengua policéntrica que tiene una variación geográfica, incluso variación normativa, bastante amplia, pero que esto no se contempla en este aspecto de LEIA. También reconoce que existen variedades que tienen que ver con el registro, por lo que se podría categorizar una variedad como incorrección. Cuestiona hasta qué punto utilizar una forma verbal de voseo en un texto debería ser algo que se marque o no se marque.
Cuando se le preguntó si trabajaron con correctores editoriales, Porta respondió: «el estilo es una cosa que no creo que debamos entrar ahí». Pese a una repregunta, la postura no varió; no parece haber una noción de que pudiera ser necesario trabajar con especialistas en corrección, como algo separado de la academia normativa.
El discurso público del proyecto LEIA (Lengua Española e Inteligencia Artificial) es, explícitamente, «no quiero corregiros, quiero entenderos» y «preservar la unidad en la diversidad», pero su sistema de corrección ha sido entrenado con textos nivelados ortográficamente (es decir, con una «corrección» previa), filtrados léxicamente contra el diccionario, y las correcciones están orientadas al estándar formal (y la «variedad estándar»).
Porta reconoce sus limitaciones y sesgos hacia el estándar formal. No pretende cubrir toda la variación legítima del español y evita deliberadamente zonas grises (estilo, registro, dialectos).
La corrección editorial
Si bien se trata de un congreso de la lengua y no de uno de edición, como corrector profesional y miembro de la AUCE yo tenía la expectativa de que entre las decenas de mesas hubiera alguna discusión sobre conceptos editoriales modernos, sobre la corrección desde perspectivas más allá de lo normativo o sobre la complejidad del trabajo de corrección (como sí hubo con respecto a la traducción).
Pero los conceptos editoriales, incluso los que están más cerca de la lingüística aplicada (más que de la práctica profesional de la corrección), no estuvieron presentes en absoluto. Esto puede deberse a diversos factores, entre ellos una falta de capital social y presencia institucional de nuestra parte como colectivo profesional.
Parecería que lo que el CILE entiende por corrección es detección de errores formales, verificación gramatical, conformidad con el «español estándar» y control de aspectos normativizables. En cuanto a corrección queda excluido el registro apropiado al contexto, las variedades dialectales legítimas, la pragmática textual, la dimensión comunicativa, el estilo editorial, la adecuación al público destinatario. En este entorno no se reconoce, o al menos no se atiende, la complejidad real del trabajo de corrección profesional tal como se practica en el mundo editorial contemporáneo.
Sistema de becarios
Algo que me nutrió fue conocer el sistema de becarios que tienen varias academias de la lengua, que nosotros acá, hasta donde yo sabía, no teníamos. Luego me enteré de que sí los tenemos en la Academia Nacional de Letras, en lexicografía. Creo que este tipo de oportunidades debería difundirse entre los socios de la AUCE.
También escuché percepciones muy decepcionadas de algunos países, con personas que estaban de becarias y en realidad no tenían tareas que hacer.
Creo que se podría hablar con la Academia Nacional de Letras y explorar la posibilidad de ampliar o sistematizar este programa para crear oportunidades para correctores jóvenes.
Conclusión
Hubo una falta de acercamiento a los conceptos de corrección o editoriales en general, la RAE no reconoce la complejidad profesional del corrector.
Algunas mesas trataron el tema de la IA con rigor, aportando perspectivas interesantes sobre herramientas tecnológicas y sus implicaciones para el trabajo con la lengua.
Obtuve una imagen clara de la RAE y, especialmente, del Instituto Cervantes como herramientas de soft power movidas por agendas no académicas que expanden las posibilidades diplomáticas y comerciales de España.
También hubo participaciones muy interesantes en la dimensión lexicográfica, en la enseñanza del español como lengua extranjera y en el vínculo con otras lenguas (especialmente latinoamericanas), así como en apreciaciones históricas y literarias vinculadas con la lengua.
Reflexión
Este espacio tradicional académico es insuficiente para buscar discusiones y aportes acerca de la labor editorial. Este aprendizaje, si se traduce en acción, puede marcar un punto de inflexión para la AUCE: de asociación que responde a lo que existe, a asociación que construye lo que falta.
Es posible construir espacios profesionales latinoamericanos, horizontales, diversos, rigurosos y relevantes que no necesiten validación de instituciones tradicionales porque su legitimidad deriva de su calidad y de su capacidad de responder a necesidades reales de correctores profesionales contemporáneos.
Es importante destacar que hay eventos editoriales específicos en otros ámbitos (en el entorno ibérico, jornadas profesionales de ferias internacionales, congresos internacionales de corrección de textos en español) y que para construir debemos seguir explorando estos espacios.
Necesitamos tener una posición proactiva (crear lo que necesitamos), obtener socios como protagonistas de la construcción profesional y tener autonomía en la definición de marcos conceptuales e institucionales.
La claridad en los lenguajes de especialidad es un desafío creciente en nuestras sociedades. Los textos técnicos o institucionales son muy complejos y están dirigidos tanto a especialistas como a decisores políticos y a la ciudadanía en general. La precisión conceptual es indispensable en estos ámbitos, pero con frecuencia se alcanza a costa de la lecturabilidad. La tensión entre exactitud y comprensión exige la intervención de profesionales capaces de mediar: traducir sin traicionar, simplificar sin empobrecer y acercar sin distorsionar.
El rol mediador del corrector especializado
La corrección siempre fue un oficio de mediación: consiste en trabajar sobre lo escrito para que lo que el autor quiso comunicar llegue con fidelidad y claridad al lector. En el caso de los lenguajes especializados, esta función requiere además conocimientos temáticos y dominio de recursos lingüísticos que permitan intervenir con pertinencia. Por eso, los correctores y editores especializados son quienes pueden garantizar textos claros, accesibles y rigurosos (Martín, 2018, p. 109).
El trabajo del corrector no se limita a señalar errores formales. También debe revisar la coherencia, la cohesión, la terminología y la adecuación del texto para que cumpla con su finalidad comunicativa. En ámbitos técnicos o institucionales, esta tarea supone habilidades adicionales: comprender los marcos conceptuales, reconocer los géneros discursivos y aplicar criterios de accesibilidad que hagan legible lo que en principio aparece como opaco (Pereira, 2023, párr. 3).
Ese es el carácter mediador del corrector especializado: se ubica entre el autor, que suele priorizar la exactitud terminológica o la densidad argumentativa, y los lectores, que necesitan comprender y usar la información. No se trata de simplificar en exceso, sino de ajustar la expresión para que el mensaje sea comprensible. Un contrato o una sentencia deben poder ser entendidos por las partes; un consentimiento informado en medicina tiene que estar al alcance de un paciente sin formación técnica; una notificación administrativa debe comunicar con claridad derechos y obligaciones.
Competencias lingüísticas y estrategias de legibilidad
Los correctores especializados son profesionales de la lengua preparados para intervenir en todos los niveles del texto. Saben reestructurar oraciones extensas para facilitar la lectura sin alterar el contenido, evitan ambigüedades, seleccionan palabras precisas y comprensibles para el público destinatario, y organizan la información en secuencias lógicas y jerarquizadas. Estas prácticas se acompañan de criterios de lenguaje claro que buscan reducir tecnicismos innecesarios, evitar redundancias y favorecer una comunicación inclusiva y transparente.
Estas intervenciones no son aleatorias. Se apoyan en un conocimiento sólido de la semántica, la pragmática y la estilística, y en una perspectiva editorial que pone al lector en el centro, anticipando posibles dificultades de interpretación. De allí que el corrector especializado no trabaje únicamente sobre la superficie de los textos, sino que actúe como garante de su eficacia comunicativa (Sánchez Guerrero, 2024, párr. 5).
La idoneidad del corrector frente a otros actores
Con frecuencia, la responsabilidad de clarificar textos especializados recae en equipos de comunicación institucional o en técnicos sin formación lingüística. Aunque cumplen un papel importante, no siempre tienen las herramientas necesarias para intervenir en los aspectos más finos de la escritura. El corrector especializado, en cambio, reúne dos dimensiones esenciales: la competencia lingüística-editorial, que le permite intervenir en la forma sin alterar el contenido, y el conocimiento temático adquirido mediante formación y experiencia en campos técnicos o administrativos.
Esa doble competencia lo convierte en un mediador difícil de reemplazar. Los especialistas técnicos corren el riesgo de priorizar la exactitud por sobre la comprensión; los comunicadores generalistas, el de simplificar hasta perder matices. Reconocer la idoneidad del corrector especializado es, entonces, indispensable para consolidar una verdadera cultura de lenguaje claro en los ámbitos profesionales y académicos.
Impacto social y profesional
La labor de correctores y editores especializados tiene un alcance que supera la calidad textual. Favorece el acceso democrático al conocimiento, permite una mejor toma de decisiones y reduce las desigualdades entre expertos y ciudadanos. La claridad en los lenguajes de especialidad es, en este sentido, una cuestión de responsabilidad institucional y de equidad comunicativa.
Además, este campo abre oportunidades laborales específicas. En un contexto donde proliferan documentos técnicos, jurídicos y administrativos en entornos digitales y globalizados, la demanda de mediadores expertos en claridad y legibilidad es cada vez más evidente. Lejos de ser una tarea secundaria, la corrección y la edición técnica se afirman como una práctica estratégica con efectos sociales significativos.
Conclusión
La claridad en los lenguajes de especialidad es una exigencia comunicativa y ética. Los correctores y editores especializados son los mediadores más adecuados para garantizarla, porque combinan el conocimiento lingüístico con la comprensión de las disciplinas en las que intervienen.
Reconocer y fortalecer este rol no solo mejora la calidad de los textos técnicos, jurídicos o institucionales, sino que también contribuye a una cultura de lenguaje claro que promueve la transparencia, la participación ciudadana y el acceso equitativo al conocimiento. En este marco, la corrección deja de ser un paso invisible y pasa a ser una herramienta de mediación y de justicia comunicativa.
Referencias bibliográficas
Martín, A. (2018). El lenguaje claro como nueva opción laboral de los profesionales de la corrección. Actas del 5.° Congreso Internacional de Correctores de Textos en Español. AUCE-PLECA.
Navidad (del latín nativitas, ‘nacimiento’): Fiesta cristiana anual que conmemora el nacimiento de Jesucristo y se celebra el 25 de diciembre como fiesta religiosa y cultural entre millones de personas en todo el mundo.
La palabra se forma por la contracción de dies nativitatis Christi (día del nacimiento de Cristo) y sus variantes en otras lenguas latinas dan lugar a «Natal» (portugués) o «Natale» (italiano).
En náhuatl, la Navidad se puede expresar como Tlacatilis Ilwit o Tlacatilis Ilwic, que significa literalmente ‘fiesta de nacimiento’, refiriéndose al nacimiento de Jesús; para desear «Feliz Navidad», se dice Paquilis Tlacatilis Ilwi o Kuali Tlacatilisiluitl, que combinan «feliz» con «fiesta de nacimiento».
Una explicación generalizada del origen de esta efeméride es que el 25 de diciembre se produjo la cristianización del dies solis invicti nati (día del nacimiento del sol invicto, dedicado al dios Mitra). La festividad era popular en el Imperio romano y celebraba el solsticio de invierno (en el hemisferio norte) como símbolo del resurgimiento del sol, al mismo tiempo que marcaba el comienzo del invierno y el anuncio del renacimiento de la primavera y del verano.
La palabra natividad (que tiene el mismo origen etimológico que Navidad) hace referencia al nacimiento de la Virgen María.
Nochebuena: Noche del 24 de diciembre, vigilia y víspera de la Navidad. Es tradición que en este día se celebre una «cena navideña». La preparación de platos especiales para ser degustados esa noche varía en los diversos países.
Pascuas de Navidad | Pascuas navideñas: Periodo que va desde el 24 de diciembre hasta el 6 de enero, Día de Reyes Magos. Este sintagma se utiliza más frecuentemente en Chile, Colombia, Ecuador y México.
Papá Noel (del francés Noël, ‘Navidad’, Argentina, Bolivia, Uruguay, Ecuador) | San Nicolás (México, Venezuela) | Colacho (Costa Rica) | Santa Claus (del neerlandés Sinterklaas) | Santa Clos | Santi Clo (Cuba, República Dominicana, Puerto Rico, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, México) | Viejito Pascuero | Viejo Pascuero | Viejo Pascual (Chile): Personaje legendario originario del cristianismo occidental, conocido por repartir regalos a niños durante la Nochebuena y la Navidad (24 y 25 de diciembre).
El nombre Santa Claus se empieza a usar en las Navidades del siglo XVII, con los inmigrantes holandeses que trajeron consigo la tradición de Saint-Nicolas cuando fundaron Nueva Ámsterdam, hoy conocida como Nueva York. El término fue utilizado por primera vez en el libro Historia de Nueva York (1809), del escritor Washington Irving. Su imagen actual, como una especie de hombre viejo, gordo y barbudo, ataviado con ropas rojas, fue forjada para una campaña publicitaria de Coca-Cola en 1932.
Panetone (España, Ecuador) | Panetón (Bolivia, Perú) | Pan dulce/pandulce (Argentina, Uruguay) | Pan de Pascua (Ecuador, Chile): Bollo con forma cilíndrica relleno con pasas, frutas confitadas, frutos secos o chispas de chocolate. Su parte superior tiene forma de cúpula. La masa tradicional se elabora con harina de trigo, leche, azúcar, huevo y levadura fresca.
Aunque hay muchas leyendas sobre su origen, se sabe que en 1919 el empresario milanés Angelo Motta y luego en 1933 Gino Alemagna lanzaron en toda Italia y en el mundo el panettone, dulce típico de Navidad. De aquel primer pan se han derivado numerosas variaciones. Con el paso del tiempo, cada región ha ido adaptando la receta original a sus gustos particulares.
Nochevieja (España, Chile, Perú, Venezuela, Bolivia) | Fin de Año (Argentina, Bolivia, Uruguay, Ecuador) | Año Viejo (Ecuador): Víspera de Año Nuevo, el 31 de diciembre se celebra la despedida del año que acaba y la bienvenida del año que inicia. Comenzó a ser reconocida en la antigua Roma como una fecha clave para celebrar el cierre de un ciclo y el inicio de uno nuevo, que simboliza un momento de renovación y reflexión.
Año Nuevo: Primer día del año. En el 46 a. C., el emperador Julio César instauró el calendario juliano, y el 1.° de enero pasó de esta manera a ser el primer día del año. Esta fecha fue elegida en honor a Jano, el dios romano de los inicios y los umbrales, representado con dos rostros: uno que mira hacia atrás y otro hacia adelante. Este es también un símbolo del paso del tiempo, como ocurre en la noche de transición entre el último día de un año y el primer día del año siguiente. Siglos más tarde, en 1582, con la llegada del calendario gregoriano del papa Gregorio XIII, se estableció el 1.° de enero como el inicio del Año Nuevo y se concretó el 31 de diciembre como la Nochevieja. Con el paso de los años, la festividad se popularizó y surgieron costumbres en cada comunidad o familia, para atribuir diferentes significados a esta fecha.
Día de Reyes Magos: Se celebra el 6 de enero en conmemoración a los tres reyes provenientes del Oriente para rendir honores y entregar presentes al Niño Jesús.
Roscón de Reyes (España) | Rosca de Navidad | Rosca de Reyes: Pan dulce en forma de rosca que conmemora la llegada de los Reyes Magos al pesebre. Se come sobre todo el 6 de enero y suele llevar pequeños objetos escondidos.
El mes pasado os hablamos de que la IA no sirve para corregir un libro. Si aún no lo habéis hecho, podéis ver la charla sobre este asunto que organizó UniCo en Liber25, Madrid. Os dimos muchos tipos de motivos, pero fueron principalmente profesionales: para corregir textos no sirve, tiene poco margen de mejora y cada mejora es exponencialmente carísima, por lo que no resulta rentable al precio que está, y solo soluciona bien tareas repetitivas y administrativas.
Hoy solo os venimos a contar que para que podamos usar esta tecnología estas empresas están construyendo centros de datos de IA generativa por todo el planeta que requieren enormes cantidades de energía, para funcionar, y agua, muchísima agua dulce, para refrigerarse. En América hay infinidad de ellos ya.
Es frecuente que, para colmo, se erigen en regiones secas, donde los recursos hídricos resultan aún mucho más valiosos. En EE. UU. los han construido en Abilene, Texas, y llevan ya una superficie total de 900 acres en centros de datos, algo equivalente a más de 360 campos de fútbol. Pero los construirán en Arizona, California, Ohio y Washington. Cada núcleo de centros de datos consumirá más energía por sí solo que algunas ciudades.
En México están proliferando muchísimo y no parece casual que paralelamente esté teniendo lugar la mayor sequía de la historia. Ciudades como Querétaro se han convertido en preciadas posesiones para estas empresas gigantes, como Amazon, con decenas de centros de datos.
En España también se pretenden construir centros de datos. En Barcelona, en Málaga… La Comunidad de Madrid ha publicado un PDF sobre las ventajas de elegir su estratégico territorio para instalar un centro de datos. También lo han ilustrado con una captura de un mapa de cables submarinos (y hasta te ponen un enlace a dicho mapa en línea), pero esa ya es otra historia. El asunto es que, si luego no te sale agua del grifo en tu casa, que es algo que sucede en las poblaciones cercanas a un centro de datos, igual sería mejor dejar de usar IA generativa para menoscabar la dignidad laboral de los trabajadores de la cultura fomentando su precarización.
Recientemente se ha conocido la pretensión de Amazon de ofrecer traducciones de libros automáticas, con un clic, anuncian. El hecho concreto de adquirir traducciones hechas por este gigante tecnológico, es decir, comprarte una traducción automática de un libro electrónico suyo no solo es traducir con un clic, sino hacer muchos otros procesos con un clic. Es maquetar, corregir, editar, es hacerlo todo en un clic. Para único beneficio de dicho gigante.
Estamos inmersos a nivel mundial en una crisis climática de consecuencias catastróficas. No parece el momento adecuado para inclinar aún más la balanza en contra del planeta. Si esto ha venido para quedarse, igual no es por mucho tiempo. Solo el que nos quede…
Por Daniel Somma, Natalia Faral y Margarita Echeveste (Comisión de Lenguaje Claro de AUCE)
¿Y si hacemos una crónica?
El Diccionario de la Lengua Española (DLE) dice que una crónica es ‘una narración histórica en que se sigue el orden consecutivo de los acontecimientos’. La Comisión de Lenguaje Claro de AUCE ha presentado en la Crónica de la lengua española 2025 el artículo «Lenguaje claro e inclusión. Corrección de estilo: un enfoque desde los derechos humanos».
Octubre ha sido un mes muy intenso y significativo para quienes nos interesamos por los temas lingüísticos de los países hispanohablantes. Se desarrollaron en Perú la II Convención de la Red Panhispánica de Lenguaje Claro y el X Congreso Internacional de la Lengua Española. Como integrantes de la Comisión de Lenguaje Claro de AUCE, agradecemos la oportunidad que tuvimos de poder participar en el primero de esos eventos (la Convención).
A continuación, haremos un resumen sobre las sesiones del 10 y 11 de octubre, y una proyección del trabajo que venimos realizando.
Ambas jornadas se organizaron en seis sesiones:
La claridad como garantía de igualdad y otros derechos fundamentales.
Del lenguaje técnico a la comprensión ciudadana.
Lenguaje accesible para todos: un derecho universal.
Formación en lenguaje claro: una competencia clave.
El lenguaje del poder y el deber de claridad.
La inteligencia artificial: oportunidad y desafío para el lenguaje claro.
En todas las mesas temáticas se expusieron trabajos de distintas instituciones de los países integrantes de la Red con la consigna de presentar «los principios y las experiencias prácticas».
En la primera jornada hubo veinticinco intervenciones, además de los discursos de bienvenida de las autoridades y el trabajo de quienes moderaban los paneles. Destacamos la calidez y precisión de Rafael Oteriño, presidente de la Academia Argentina de Letras, en este rol.
La segunda fue más breve (medio día) y se centró en los trabajos que vinculaban la inteligencia artificial con el lenguaje claro. Hubo quince ponencias, más el cierre de las autoridades, que dieron que hablar.
El abordaje del lenguaje claro tiene diversos caminos, que se explicitaron en las ponencias:
Comprensión y consenso sobre qué es lenguaje claro.
Formación en lenguaje claro.
Investigación en aspectos de comprensibilidad de los textos.
Divulgación de los resultados de las investigaciones y del abordaje de la temática en diversas instituciones.
Conformación de equipos interdisciplinarios para el abordaje y la adecuación de textos.
Adecuación de textos jurídicos, administrativos y técnicos (incluso se habló de las comunicaciones militares) en lenguaje claro.
Análisis y evaluación de resultados.
Se habló mucho de derechos humanos, de ciudadanía, de lenguaje oscuro, de silencios, de minorías, de la presencia de Latinoamérica en la alimentación de la inteligencia artificial, de populismos, de intencionalidades, de poder, de empatía, de intercambio, de cómo seguir.
Hubo debates no explícitos sobre lenguaje inclusivo y sobre la contraposición entre hispanohablantes de uno y otro lado del océano.
Hay un amplio acuerdo en que el lenguaje claro es el camino para la inclusión, el acceso a los derechos y el fortalecimiento de las democracias, la confianza de la población en las instituciones. Ahora y hasta la próxima nos enfocamos en la etapa de mostrar resultados, de relatar experiencias y de formar equipos.
Al finalizar, el director de la RAE, don Santiago Muñoz Machado, adelantó futuras acciones de la Red, como la creación de diplomaturas y de una certificación en lenguaje claro para las instituciones, así como la necesidad de crear modelos en español de inteligencia artificial (recomendamos ver las charlas del sábado sobre este tema). También propuso sostener la Red a través de ateneos (o foros) sobre lenguaje claro. En la sesión de apertura ya había adelantado la intención de la Academia de desarrollar herramientas digitales de lenguaje claro basadas
en inteligencia artificial, publicar glosarios de lenguajes de especialidad y editar versiones accesibles de las gramáticas y diccionarios, entre ellas, en lectura fácil.
La cantidad de temas y de ponentes hizo que las jornadas estuvieran colmadas de contenidos; muchas veces costaba identificar quién había dicho qué y procesar la información recibida, pero las charlas en los cortes y los intercambios informales nutrían esas exposiciones. Los almuerzos fueron espacios valiosos: compartimos las mesas con integrantes de diferentes academias, organizaciones gubernamentales y colectivos de correctoras y correctores. Entre ellos, tuvimos el gusto de conocer e intercambiar ideas con la directora de Comunicaciones de la RAE y directora de la Fundéu, Olivia Piquero, y con Fernando Rocca, presidente de la Red de Lenguaje Claro de Argentina.
Además, las jornadas no terminaban en la Casona de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, sede del evento. Gracias a la hospitalidad de Sofía y de Gildo, referentes de Ascot y de Redacte, pudimos continuar las interesantes charlas sobre lexicografía, corrección y hasta formas de cocinar el arroz. Las mesas se ampliaban en los almuerzos: compartimos charlas con Ana, de España; con Libertad, de Colombia; con Pilar y Piedad, de Ecuador; con Víctor, de Honduras; con Georgina, de Uruguay.
Es que las redes son eso: personas conociéndose, conversando, pensando y proyectando. Y eso hicimos, conformamos pequeñas redes con personas del mundo con quienes prometimos seguir en contacto.
Conversamos con figuras a las que conocíamos solo de libros, como Salvador Gutiérrez Ordóñez, Estrella Montolío (quien encendió la mecha de un debate sobre el rol que juega la claridad del lenguaje en el mundo actual y la necesidad de definir qué tipo de lenguaje claro ponemos en marcha en cada situación) o nuestro querido Gerardo Caetano. Estas charlas forman parte de las anécdotas cholulas, pero que también enriquecen la red.
¿Cómo se posicionó AUCE en este evento?
En las mesas de exponentes faltó la presencia de profesionales de la corrección como parte clave en la conformación de equipos de comunicación clara. Se priorizó la presencia de abogadas y abogados, juristas, lingüistas.
Sin embargo, AUCE fue la única institución de corrección presente en el programa por la comunicación El lenguaje claro y la corrección de textos. Allí explicamos el desarrollo de nuestra comisión y qué acciones hemos llevado adelante desde su creación. Además, en la informalidad de los pasillos, nos encargamos de divulgar nuestro trabajo.
Consideramos que, gracias a esta oportunidad, nuestra comisión ha hecho un trabajo importante en la convención difundiendo nuestra tarea sobre el lenguaje claro en distintas instituciones de nuestro país. Esto se suma a las experiencias que venimos generando en distintos espacios laborales y que seguiremos desarrollando.
Hay un mundo por explorar en investigación, formación profesional universitaria, divulgación de resultados y diagnósticos institucionales, entre otros campos de saber y de conocimiento. También esperamos la aprobación de una ley sobre lenguaje claro que permita abordar el tema desde una perspectiva jurídica a nivel nacional. Además, confiamos en que se pueda seguir ahondando con la Red en la creación y el uso de herramientas de inteligencia artificial en español.
Esperamos profundizar esos caminos el próximo año. Tendremos más experiencias para compartir en la tercera convención que será aquí cerquita, en La Plata, en 2026.
Finalmente, nos permitimos plantear una sugerencia: dada la importancia del evento y por el traslado de tantas personas desde distintos países, nos parece necesario que la siguiente convención se extienda, por lo menos, por dos días y medio.